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Un análisis de resultados de la primera experiencia de formación en España para personas con discapacidad intelectual en el ámbito universitario

Dolores Izuzquiza Gasset,
Pablo Rodríguez Herrero

Dolores Izuzquiza Gasset es Directora de la Cátedra UAM – Fundación Prodis de Discapacidad. Directora del Programa Promentor. Dpto. Didáctica y Teoría de la Educación, Universidad Autónoma de Madrid.
lola.izuzquiza@uam.es

Pablo Rodríguez Herrero es técnico del Programa de Empleo con Apoyo de la Fundación Prodis.
pablorodriguez@fundacionprodis.org

Resumen

La inclusión de personas con discapacidad intelectual en la universidad es un reto social y educativo que responde al derecho de cualquier persona a participar en la construcción de una sociedad mejor. Sin embargo, existen numerosas barreras que dificultan el acceso a la universidad de las personas con discapacidad intelectual. En España existen varias iniciativas en distintas universidades que tratan de dar respuesta a esta situación. En este artículo se presenta la primera de ellas, el Programa Promentor, que nació en el año 2004 a través de un proyecto de colaboración entre la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Fundación Prodis. Tras más de 10 años de experiencia, 143 jóvenes con discapacidad intelectual han estudiado en el Programa Promentor. Se describen las características principales del programa, el plan de estudios, la metodología, etc., así como los resultados más significativos de las investigaciones realizadas. Estos resultados avalan tanto la contribución del programa a la formación y calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, como su impacto en la comunidad universitaria y empresarial. En las conclusiones se profundiza sobre estos aspectos y se esgrimen posibles líneas futuras de desarrollo en el Programa Promentor.

I. INTRODUCCIÓN

Las sociedades plenamente democráticas se caracterizan por la participación activa de todos y cada uno de sus ciudadanos. Esta cualidad exige que la sociedad se tenga que cuestionar si todas las personas, independientemente de sus características personales, discapacidad, procedencia, cultura, creencias, etc., tienen igualdad de oportunidades en el acceso a los diferentes ámbitos sociales. Por consiguiente, la inclusión es un concepto inherente a la sociedad democrática.

El derecho a ser incluidos y a participar en la construcción de una sociedad mejor, se traduce en el ámbito educativo al desarrollo de instituciones que acojan a toda la diversidad de alumnos, y a que entiendan esta diversidad como una posibilidad de enriquecimiento social. Coincidimos con M. A. Casanova (2009) en que la consolidación de la sociedad democrática y plural sólo será posible desde el impulso de la inclusión educativa.

Conscientes de que la inclusión ha dejado de ser un principio orientativo, para convertirse en un derecho de cualquier persona (Echeita y Ainscow, 2010), las instituciones universitarias han desarrollado en los últimos años políticas y prácticas inclusivas para personas con discapacidad. El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) define un contexto en el cual se debe promocionar el acceso de las personas con discapacidad a la universidad. Un ejemplo de ello es que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, en su protocolo de evaluación para la verificación de títulos oficiales, incluya diversos aspectos relacionados con la igualdad de oportunidades de estudiantes con discapacidad (ANECA, 2008).

La inclusión de las personas con discapacidad en la universidad no solo responde a una regulación normativa. Es un imperativo ético que tiene la sociedad. Y en los últimos años, se está haciendo un esfuerzo por mejorar la accesibilidad de la universidad a las personas con discapacidad. Sin embargo, las personas con discapacidad intelectual encuentran más barreras y dificultades que otros colectivos (Izuzquiza, 2012), por las características propias de su discapacidad. Quizá haya influido que hasta ahora, como afirma J.R. Amor (2007), nos hayamos centrado bastante en sus necesidades especiales, dejando a un lado sus necesidades básicas, que esencialmente son las mismas que tiene cualquier ser humano.

Históricamente, se ha restado valor a la formación post-obligatoria de las personas con discapacidad intelectual, cuando es un derecho fundamental (Izuzquiza y Ruiz Incera, 2005) que contribuye a que estén mejor preparados para integrarse en el mundo laboral y a su desarrollo personal y social.

En este artículo se hace una revisión exhaustiva del Programa Promentor, que desarrollan la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Prodis, en el marco de una Cátedra de Patrocinio. Nació en el 2004 y es el primer título universitario para personas con discapacidad intelectual en España, y uno de los pioneros en Europa.

II. ANTECEDENTES DE LA INICIATIVA

Un análisis de las experiencias de formación en el ámbito universitario de personas con discapacidad intelectual indica que los países anglosajones son los más avanzados (Egido, 2010).

A continuación se exponen las iniciativas más significativas, que constituyen la base científica del Programa Promentor (Izuzquiza, 2012):

a) Australia

La normativa “Una oportunidad justa para todos”, desarrollada por el Department of Education and Training desde 1990, impulsa la implementación en las universidades australianas de oficinas de atención a personas con discapacidad y el desarrollo de proyectos que fomenten su inclusión en la universidad. El desarrollo práctico de la normativa australiana se concreta en numerosas iniciativas dirigidas a personas con discapacidad. Sin embargo, la dificultad que puede entrañar la inclusión de personas con discapacidad intelectual ha hecho que este colectivo se beneficie en menor medida. Una excepción es el programa de carácter experimental “Up the hill”, que se desarrolla en la Flinders University. A través de este programa, los alumnos con discapacidad intelectual pueden acceder a estudiar distintas materias universitarias de su elección, con el apoyo de un mentor.

b) Canadá

Canadá es uno de los países más destacados en la inclusión universitaria de personas con discapacidad intelectual, a través del proyecto Inclusive Post-Secondary Education (IPSE). En 1987 se creó el programa “On campus” en la University of Alberta. En este programa se acepta a 11 alumnos que cursan estudios regulares y elegidos por ellos mismos durante 4 años. La evaluación de resultados del programa destaca sus aportaciones tanto en la formación de los alumnos como en la mejora de la calidad docente de la universidad (McDonald y col., 1997).

c) Estados Unidos

En el marco del proyecto Think College del Institute for Community Inclusion (ICI), se ha creado el Consortium for Postsecondary Education for Individuals with Developmental Disabilities, que reúne los diferentes proyectos de inclusión universitaria que se llevan a cabo en el país. EEUU tiene una gran diversidad de iniciativas desarrolladas en este ámbito, con más de 60 experiencias desarrolladas en distintos estados.

d) Irlanda

En el Trinity College (Dublín) se desarrolla desde el año 2005 el programa de formación Certificate in Contemporary Living(CCL), de dos años de formación, dirigido a personas con discapacidad intelectual (O´Connor y col., 2012). El objetivo de este programa es promover la inclusión de las personas con discapacidad intelectual a través de un plan de estudios de 10 asignaturas, siendo dos de ellas optativas.

e) Finlandia

El programa canadiense “On Campus”, llevó a implementar la experiencia en otros países como Finlandia (Saloviita, 2000). El Programa Kampus comenzó en Finlandia en 1995. Mediante procesos de planificación centrada en la persona, se ayuda a los alumnos a ser conscientes de sus intereses y necesidades formativas, para que puedan elegir los estudios a cursar. En las universidades participantes, se buscan voluntarios que den apoyo a los alumnos con discapacidad intelectual dentro del aula.

Como se puede apreciar, las distintas experiencias que se exponen responden a varios modelos de inclusión educativa en la universidad. Siguiendo la tipología definida por Hart y col. (2006), podemos encontrar tres modelos diferentes:

a) Modelo mixto: Los estudiantes participan en actividades con personas sin discapacidad, a la vez que desarrollan otras junto con compañeros con discapacidad.

b) Modelo separador: Los estudiantes participan solo en actividades con otros alumnos con discapacidad.

c) Modelo de apoyo inclusivo individual: Los estudiantes reciben un apoyo individualizado para participar en actividades formativas junto con alumnos sin discapacidad.

En el caso del Programa Promentor, nos situamos en el modelo mixto de inclusión universitaria, ya que los alumnos cursan asignaturas con su grupo de referencia, a la vez que participan en la vida universitaria y en su formación con alumnos sin discapacidad, a través de experiencias de aprendizaje-servicio.

En cualquier caso, las investigaciones realizadas acerca de estos programas tienen en común algunos rasgos y contribuciones: son una fuente de enriquecimiento de la comunidad universitaria (Ryan y Struths, 2004), generan cambios profundos en la identidad personal y social de las personas con discapacidad intelectual (Borland y James, 1999), contribuyen al desarrollo de la madurez personal (Uditsky y Hughson, 2012), mejoran las relaciones sociales y de amistad (Carroll, Herman y Wickizer, 2012) e incrementan los niveles de empleabilidad (Grigal y Dwyre, 2010).

Estos resultados favorables confirman que la universidad es un contexto adecuado para que los jóvenes con discapacidad intelectual se formen al finalizar la educación obligatoria.

III. EL PROGRAMA PROMENTOR

1. Marco referencial

El Programa Promentor surge en el año 2004, ante el interés de la Fundación de Prodis y de un grupo de profesores del Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) por poner en marcha un programa de inclusión universitaria dirigido a personas con discapacidad intelectual. En el primer curso académico, se desarrolló una experiencia piloto con un grupo reducido de alumnos.

En febrero de 2009, la universidad otorgó una Cátedra de Patrocinio entre la UAM y la Fundación Prodis. Esta cátedra es la primera en España que tiene como finalidad prioritaria la formación de los jóvenes con discapacidad intelectual en el ámbito universitario y el fomento del empleo con apoyo de este colectivo en los entornos laborales ordinarios (Izuzquiza, Egido y Cerrillo, 2013). Como otras cátedras universitarias, aúna el interés por la docencia a la vez que promueve investigaciones de calidad:

Figura 1. Cátedra de Patrocinio UAM-PRODIS

Cátedra de Patrocinio UAM-PRODIS

Figura 1. Cátedra de Patrocinio UAM-PRODIS

 

En el marco de la Cátedra de Patrocinio UAM-PRODIS, se imparte el Título Propio “Formación para la Inclusión Laboral” (Promentor) así como el curso de formación continua “Actualización y mejora en competencias sociolaborales”, dirigido a los egresados en el programa que trabajan en empresas ordinarias con el apoyo del Servicio de Inclusión Laboral de la Fundación Prodis.

En cuanto a la actividad investigadora, se ha creado el grupo de investigación “PR-005 Inclusión social y laboral de jóvenes con discapacidad intelectual”, reconocido por la universidad. Como líneas de investigación prioritarias, se encuentran el análisis de planes de estudios, la investigación sobre procesos inclusivos y competencias profesionales o las nuevas tecnologías (a través del ESdi Prodis, que se constituyó en el marco del Proyecto Singular y Estratégico CISVI en 2008, y del Programa ProTic de la Fundación Prodis).

2. Objetivos

El Programa Promentor tiene los siguientes objetivos:

  1. Colaborar con las personas con discapacidad intelectual en el diseño de sus proyectos de vida a través de planes individualizados basados en la metodología de la Planificación Centrada en la Persona (PCP).
  2. Proporcionar una formación laboral, ajustada a las diferencias individuales, que les capacite para la inclusión laboral en la empresa ordinaria.
  3. Proporcionar un servicio de Empleo con Apoyo continuado, que fomente la igualdad de oportunidades en la incorporación, mantenimiento y promoción del puesto de trabajo.
  4. Ofrecer una formación continua a lo largo de la vida para los trabajadores que ejercen su derecho al trabajo en la empresa ordinaria.
  5. Dotar de los apoyos necesarios para que los trabajadores con discapacidad intelectual puedan disfrutar de su tiempo libre participando como miembros de pleno derecho en su comunidad.

 3. Plan de estudios

Los alumnos del Programa Promentor tienen un plan de estudios de dos cursos académicos (70 créditos ECTS), que desarrollan en la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la UAM. Cada grupo tiene 15 alumnos con discapacidad intelectual. Para su admisión, se realiza una evaluación psicopedagógica con el propósito de analizar si cumplen los requisitos mínimos para acceder al programa: en general, ser capaz de desplazarse a la universidad con autonomía y no tener problemas de salud mental graves. Estos requisitos son imprescindibles en un entorno inclusivo como la universidad.

El plan de estudios se estructura siguiendo dos propósitos fundamentales: por un lado, favorecer la inclusión laboral de los alumnos a través del aprendizaje de competencias profesionales. Y, de forma complementaria a lo anterior, contribuir al desarrollo personal y social de los alumnos, mediante una formación humanista que destaque el desarrollo de valores, la educación emocional o la adquisición de habilidades sociales.

En cualquier caso, todas las asignaturas tratan de favorecer el aprendizaje de las siguientes competencias transversales:

  1. Aplicar los conceptos, teorías y principios adquiridos en la resolución de problemas y tomar decisiones en entornos laborales.
  2. Adquirir compromisos sociolaborales que contribuyan a su crecimiento como ciudadanos de pleno derecho.
  3. Adquirir y manifestar habilidades sociales y emocionales necesarias para relacionarse con éxito en los diferentes entornos en los que se desenvuelvan y para trabajar satisfactoriamente en equipo.
  4. Adquirir habilidades de manejo de tecnologías de la información y la comunicación que les permitan  resolver con eficacia tareas relacionadas con su trabajo.
  5. Adquirir flexibilidad, como capacidad de adaptación al cambio, y como antesala de capacidad crítica para analizar el propio trabajo.
  6. Mantener la ilusión por la formación permanente a lo largo de la vida.

El equipo docente del Programa Promentor lo conforman profesores del Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación y de Didácticas Específicas de la UAM, así como profesionales de reconocido prestigio en el ámbito de la discapacidad intelectual de la Fundación Prodis.

En la siguiente tabla se presentan las asignaturas del plan de estudios:

Tabla 1. Plan de Estudios del Programa Promentor

Algunas de las asignaturas del plan de estudios, a pesar de tener un espacio propio, se plantean también de forma transversal. Principalmente, nos referimos a las asignaturas vinculadas al desarrollo de habilidades emocionales, a las nuevas tecnologías o al desarrollo de valores. Esta propuesta transversal se hace a través de reuniones semanales del equipo docente, en las que se acuerda su concreción en las programaciones didácticas.

4. Metodología

Cada curso académico se actualiza la metodología docente que el equipo de profesores emplea en sus clases, en función de las necesidades formativas de los alumnos y de las tendencias innovadoras en didáctica. A continuación se describen las metodologías didácticas que constituyen la base de la enseñanza en el Programa Promentor:

  • Diseño Universal del Aprendizaje (DUA): La docencia inclusiva requiere un planteamiento didáctico que responda a las necesidades formativas de todos los alumnos que se tienen en el aula. Siguiendo a Wehmeyer (2009), el DUA es “el diseño de materiales y actividades para la instrucción que permite que los objetivos en el aprendizaje sean alcanzables por individuos con amplias diferencias en sus capacidades para ver, oír, hablar, moverse, escribir, comprender, asistir, organizar, participar y recordar” (p. 31). Por consiguiente, se trata de proporcionar al alumnado múltiples medios o formas de expresar su aprendizaje, múltiples técnicas de enseñanza y diversas formas de motivar (Rose y Meyer, 2002). Al tratarse de un aula inclusiva, en la que las competencias de los alumnos son muy diversas, el equipo docente del Programa Promentor diseña sus programaciones basándose en estos planteamientos universales.
  • Acción tutorial: Todos los alumnos del Programa Promentor tienen un tutor de referencia. Su función es acompañar y orientar al alumno y a su familia durante los dos cursos académicos. Los alumnos tienen un espacio de tutorías, que son un recurso fundamental en el asesoramiento y la comunicación entre profesores y estudiantes (Egido, Cerrillo y Camina, 2009).
  • Aprendizaje-servicio (APS): El equipo docente del programa promueve la utilización de metodologías que fomentan el aprendizaje experiencial y solidario, como la APS. Éste hace referencia a una metodología didáctica que integra en un mismo proyecto la participación social y el aprendizaje curricular (Puig y col., 2006). Es una metodología de gran interés para el desarrollo de valores y para la adquisición de una mayor madurez personal y social (Rodríguez Herrero, Herrán y Cortina, 2015). En el Programa Promentor los alumnos participan en diversas actividades de APS, como por ejemplo el apoyo en una residencia de ancianos cercana a la universidad.  
  • Aprendizaje cooperativo: Con el propósito de favorecer el apoyo mutuo entre los estudiantes, se desarrollan técnicas de enseñanza basadas en la cooperación que contribuyen a que los alumnos se ayuden entre ellos, establezcan metas de aprendizaje comunes y aprendan a convivir con personas con características diferentes a las suyas.
  • Aprendizaje basado en problemas (ABP): El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), se circunscribe en un modelo de aprendizaje por competencias. En el Programa Promentor, como en cualquier otro título universitario, se diseñan las programaciones incluyendo las competencias que se trabajan en cada asignatura y aquellas que tienen un carácter transversal. Este modelo exige una coherencia en el enfoque didáctico que se utiliza. En este sentido, la implementación de metodologías docentes como el ABP ayuda a que los alumnos aprendan competencias para tomar decisiones sobre casos concretos que en un futuro se van a encontrar en las empresas.  
  • Seminarios de formación: En el Programa Promentor participan expertos invitados que desarrollan seminarios de formación específicos sobre alguna temática de interés formativo para los alumnos. Estas intervenciones ayudan a los alumnos a profundizar en ámbitos que pueden contribuir a que los alumnos terminen el Título Propio mejor preparados para su inclusión laboral y social.
  • Agrupaciones flexibles: La diversidad de competencias que tienen los alumnos del Programa Promentor hace que, en algunas asignaturas, se desarrollen agrupaciones flexibles.

 5. Investigaciones desarrolladas

Como se ha mencionado, la investigación es una parte fundamental de la actividad de la Cátedra de Patrocinio. Está vinculada a la mejora permanente de los procesos formativos y de apoyo a la inclusión sociolaboral, por lo que resulta plenamente coherente con la actividad docente.

Hasta la fecha, se han desarrollado seis proyectos de investigación de carácter competitivo (Izuzquiza, Egido y Cerrillo, 2013), financiados por la Comunidad de Madrid:

  • Presencia de personas con discapacidad intelectual en el mercado de trabajo de la Comunidad de Madrid y actitudes de los empleadores ante su integración laboral.
  • Investigación cualitativa sobre las competencias laborales de los trabajadores con discapacidad intelectual en la Comunidad de Madrid.
  • Formación para el empleo con apoyo de jóvenes con discapacidad intelectual en el ámbito universitario. Plan de estudios del primer año.
  • Formación para la inserción laboral de jóvenes con discapacidad intelectual en el ámbito universitario. Plan de estudios del segundo año.
  • Evaluación de competencias e identificación de procesos de calidad en la inserción laboral de los jóvenes con discapacidad intelectual egresados del Programa Promentor.
  • Estándares de calidad para favorecer la inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el entorno universitario.

Además, actualmente se está llevando a cabo la investigación “Evaluación de la Metodología Empleo con Apoyo (ECA) dentro del Programa Promentor. Ajuste competencial”, que pretende identificar los factores que influyen en el mantenimiento en el puesto de trabajo. Algunos de los resultados más relevantes de estas investigaciones se exponen en el siguiente apartado.

IV. RESULTADOS DEL PROGRAMA PROMENTOR

1. Promociones y participantes

Incluyendo a los alumnos que cursan actualmente el Programa Promentor (9ª y 10ª promoción), hasta la fecha 143 jóvenes con discapacidad intelectual han estudiado en el Título Propio.

En junio de 2014 se graduó la 8ª promoción. En total, 115 alumnos han egresado en el Programa Promentor.

Estos datos reflejan por sí mismos la trayectoria del Programa Promentor y su impacto en la posibilidad de acceder a la universidad en las personas con discapacidad intelectual.

2.  Mejora de la inclusión laboral

Con el objetivo de mejorar la capacitación laboral, en el curso académico 2014/2015 la Fundación Prodis ha creado un título post-universitario para aquellos alumnos que se gradúan en el Programa Promentor: El “Programa Empresa. Experto en Prestación de Servicios Empresariales”. Es un programa pionero en España, que da valor a la formación de las personas con discapacidad intelectual. Se desarrolla en un curso académico, en el que participan activamente directivos y profesionales de prestigio de empresas colaboradoras con la Fundación Prodis.

Para los alumnos que se gradúan en el Programa Promentor y que realizan el Programa Empresa, la Fundación Prodis tiene un Servicio de Inclusión Laboral que se fundamenta en la metodología de Empleo con Apoyo (ECA). En la inserción laboral de los egresados, tiene una importancia esencial la figura del mediador laboral, que es “el principal valedor de la persona con discapacidad y el encargado de diseñar, junto con la propia persona, los diferentes itinerarios laborales” (Arenas y González, 2010, p. 47). Por tanto, el mediador laboral es un apoyo fundamental tanto para la empresa como para el trabajador con discapacidad a lo largo de toda su vida laboral (Egido, Cerrillo y Camina, 2009; Izuzquiza y Herrán, 2010).

De los 115 alumnos que se han graduado en el Programa Promentor, 87 (el 75%) trabajan en empresas ordinarias con un contrato de trabajo. Este dato confirma que el Programa Promentor contribuye de forma efectiva a mejorar el nivel de empleabilidad de las personas con discapacidad intelectual. Teniendo en consideración que la inclusión laboral es un factor integrador clave, se puede afirmar que el Programa Promentor mejora la inclusión social y la calidad de vida de sus estudiantes.

La formación que reciben los jóvenes del Programa Promentor introduce competencias profesionales generales, que preparen a los alumnos para desenvolverse en sectores empresariales diversos. Esto se traduce en la variedad de sectores en los trabajan alumnos egresados del Programa Promentor, como se puede apreciar en la figura 2:

Sectores empresariales en los que trabajan los alumnos egresados en el Programa Promentor

Figura 2. Sectores empresariales en los que trabajan los alumnos egresados en el Programa Promentor

En cuanto a los perfiles profesionales de los trabajadores, el más significativo es el administrativo:

Perfiles profesionales en los que trabajan los alumnos egresados en el Programa Promentor

Figura 3. Perfiles profesionales en los que trabajan los alumnos egresados en el Programa Promentor

En una investigación reciente (Izuzquiza, 2012) se ha analizado la percepción de los empresarios acerca de la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual que han estudiado en el Programa Promentor. A continuación se reflejan los resultados más significativos:

Niveles de satisfacción de los empresarios (1 de 2)

Niveles de satisfacción de los empresarios (1 de 2)

Figura 4. Niveles de satisfacción de los empresarios (1 de 2)

Niveles de satisfacción de los empresarios (2 de 2)

Figura 5. Niveles de satisfacción de los empresarios (2 de 2)

Los aspectos más valorados por los empresarios que tienen contratados alumnos egresados del Programa Promentor son la puntualidad y la imagen positiva que dan a la empresa.

3. Impacto en la comunidad universitaria

En las investigaciones mencionadas anteriormente se ha analizado el impacto que la inclusión educativa de personas con discapacidad intelectual ha tenido en la comunidad universitaria. En el estudio han participado (Izuzquiza, 2012):

  • 10 profesores (7 profesores del Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación de la UAM y 3 profesionales de reconocido prestigio de la Fundación Prodis).
  • 6 mediadores laborales del Servicio de Inclusión Laboral de la Fundación Prodis.
  • 25 estudiantes de Magisterio participantes en los grupos de aprendizaje cooperativo del Programa Promentor.
  • 117 estudiantes sin relación directa con el curso.
  • 30 padres de alumnos del Programa Promentor.
  • 25 profesionales de administración y servicios de la UAM.
  • 16 directivos de empresas y organismos públicos y privados de la Comunidad de Madrid y 18 compañeros de trabajo en empresas y organismos públicos y privados de la Comunidad de Madrid.

Las técnicas de investigación que se han utilizado son la encuesta, a través de cuestionarios estructurados, entrevistas en profundidad, diarios de experiencias de los estudiantes o grupos de discusión.

Los resultados de esta investigación (Izuzquiza, 2012) demuestran que los alumnos del Programa Promentor son altamente valorados por los diferentes miembros de la comunidad universitaria. Algunas afirmaciones realizadas en el análisis de contenido son buen ejemplo de ello: “la presencia de personas con discapacidad enriquece a la comunidad universitaria”, manifiesta un participante, mientras que otro dice que “las universidades deberían implicarse más activamente en ofertar programas de formación a este colectivo”. En este sentido, la inclusión de personas con discapacidad intelectual en la universidad convierte a ésta en referente de buenas prácticas en responsabilidad social.

4. Premios recibidos

El Programa Promentor ha sido reconocido con varios premios por su valor social y educativo:

  • UBS Premio de Acción Social por el Programa Promentor (2014).
  • UBS Premio de Acción Social por el Programa Promentor (2013).
  • UBS acto de entrega de premios 150 aniversario (primer premio para el Programa Promentor) (2012).
  • Premios CEPSA al Valor Social 2012 (el Programa Promentor ha sido uno de los tres ganadores) (2012).
  • Distinción de la compañía Richard Ellis al Programa Promentor como el mejor proyecto social de Europa, Oriente Próximo y África (2011).
  • Máxima calificación en los Estándares Europeos de Calidad para los servicios de empleo con apoyo (2011).
  • Máxima calificación en los Estándares Europeos de Calidad para los servicios de empleo con apoyo elaborados por INICO (Instituto Universitario de Integración en la Comunidad), Universidad de Salamanca (2010).
  • Premio Fundación Randstad en la categoría institucional a la Fundación Prodis por sus diez años de iniciativa y logros encaminados a mejorar la integración de niños y jóvenes con discapacidad intelectual (2010).
  • Reconocimiento del Programa Promentor como “buena práctica” dentro del proyecto “Active Inclusion of Young People with Disabilities or Health Problems”, European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions (2010).
  • II Convocatoria Proyectos Sociales del Banco Santander (2009).
  • Primer Premio Marisol de Torres (2009).
  • Galardón Íntegra BBVA a la iniciativa innovadora y de alta generación de valor, destinado a impulsar la integración social y laboral de las personas con discapacidad (2009).
  • Premio ABC Universitario, ABC Solidario (2007).
  • Premios Solidarios del Seguro otorgado por el INESE (2006).

 V. CONCLUSIONES

El Programa Promentor es fruto del esfuerzo de muchas personas, sin cuyas aportaciones hubiera resultado imposible desarrollar. Sin embargo, el protagonismo principal lo tienen los propios alumnos, quienes con su esfuerzo por demostrar que pueden formarse en un entorno normalizado como la universidad, han hecho que se diluyan barreras, miedos, prejuicios, etc. Queda mucho por hacer y es preciso avanzar en el desarrollo de una universidad más accesible para las personas con discapacidad intelectual. Pero el Programa Promentor y otras iniciativas a nivel nacional e internacional, han demostrado que es posible que las personas con discapacidad intelectual se formen en la universidad.

Como se ha visto a lo largo del artículo, la inclusión educativa en la universidad contribuye a la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y su empleabilidad. A través de la participación activa en la universidad, los estudiantes del Programa Promentor tienen la oportunidad de relacionarse con compañeros universitarios de su misma edad, sentirse valorados y respetados y, por consiguiente, mejorar su autoconcepto y autoestima. Por otra parte, se ha demostrado que la formación universitaria en el Programa Promentor mejora los índices de empleabilidad de los jóvenes. Este dato es muy significativo, si se tienen en cuenta las condiciones del mercado laboral en los últimos años. Los resultados de más de 10 años de experiencia del Programa Promentor coinciden con los obtenidos en otras investigaciones internacionales (Borland y James, 1999; Carroll, Herman y Wickizer, 2012; Grigal y Dwyre, 2010; Ryan y Struths, 2004; Uditsky y Hughson, 2012). Se confirma así que la inclusión universitaria de personas con discapacidad intelectual no solo es posible, sino deseable e incluso imperativa desde un enfoque de justicia social.

Pero la inclusión en la universidad no solo tiene un alto impacto en los propios alumnos y sus familias. También ayuda a que la universidad tenga un mayor valor social, a que responda a las necesidades esenciales de la sociedad en la que se incluye. Hace que nos acerquemos a un viejo propósito: que la universidad se oriente a la universalidad, tanto en población como en conocimientos. La confianza que ha depositado la Universidad Autónoma de Madrid en el Programa Promentor demuestra su apuesta por la inclusión y por la mejora de la sociedad.

El Programa Promentor ha sido la primera experiencia en España de inclusión educativa de personas con discapacidad intelectual en la universidad, y hasta la fecha la única que se desarrolla en una universidad pública. Posteriormente se han creado otras iniciativas, como el Programa Capacitas en la Universidad Católica de Murcia (a través de la Cátedra de Patrocinio Montoro Alemán para la Inclusión Sociolaboral de Personas con Discapacidad Intelectual y del apoyo de la Fundación GMP), o el Programa Demos en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE (auspiciado por la Cátedra de Familia y Discapacidad: Telefónica-Fundación Repsol-Down Madrid). La implementación de estas experiencias que han seguido al Programa Promentor es un gran avance para las personas con discapacidad intelectual, que tienen más posibilidades de acceder a la formación universitaria. Sin embargo es necesario ir más allá y seguir desarrollando programas que favorezcan la inclusión educativa en la universidad de las personas con discapacidad intelectual.

El Programa Promentor no es una iniciativa estática. Es preciso revisar su planteamiento cada curso académico, y promover mejoras que repercutan en la calidad del programa. En este sentido, en un futuro se podrá plantear al acercamiento a un modelo de apoyo inclusivo individual (Hart y col., 2006) con algunos alumnos, de forma que puedan integrarse en el funcionamiento ordinario de la universidad. La experiencia de otras universidades extranjeras avala el desarrollo de este modelo (McDonald y col., 1997; Saloviita, 2000).

La finalidad del cuestionamiento permanente por mejorar la calidad formativa que se da a las personas con discapacidad intelectual en la universidad, responde a su derecho como ciudadanos de recibir la mejor educación posible en contextos normalizados e inclusivos. El Programa Promentor ha abierto las puertas de la universidad a las personas con discapacidad intelectual. El horizonte es que en unos años, la participación activa de las personas con discapacidad intelectual en la universidad sea algo corriente y normalizado, y no se corresponda tan solo con algunas experiencias.

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