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Testimonio de Vida

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Jon Ander Güena, Jontxu, es un hombre vital y optimista de 57 años con síndrome de Down. Vive en Bilbao, –cerca de la Plaza de Toros, pero a mí no me gustan las corridas de toros, me dan pena cuando les matan –aclara él mismo. En su casa vive también Mari, una mujer que siempre estuvo con la familia y que hoy es su apoyo en los asuntos domésticos del día a día. Está rodeado de su familia. Su hermana Miren vive en el piso contiguo; y su hermana Jasone a unos minutos. Tiene dos sobrinos jóvenes, Iker y Lonore. Además, tiene un montón de primos, tíos, etc. Tengo una familia muy grande –nos dice Jontxu con orgullo. Sus padres, Lonore y Benjamín, ya fallecieron.

Amigo de sus amigos, cariñoso, fiestero y amante de la buena vida,  nos cuenta que en la celebración de su 50 cumpleaños hubo 103 invitados bailando hasta el amanecer. Una boda, prácticamente.

Su comida favorita son las espinacas; ¿será por ello que tiene tanta energía? También le gustan los mantecados y el champán y antes disfrutaba de una copita de patxarán de vez en cuando. Actualmente está jubilado, tras 29 años trabajando en un taller para personas con discapacidad intelectual. Sin embargo, su vida está repleta de actividades que llenan su espíritu inquieto y disfrutón. Se levanta a las 7.30 de la mañana, asiste a un centro de día para personas mayores con discapacidad intelectual. Allí pasea, toma el hamaiketako (un desayuno sobre las 11.00 horas), desarrolla las diversas tareas programadas y a las 5 de la tarde regresa para seguir con sus actividades de tarde. Muchos fines de semana los pasa en familia en un precioso y tranquilo municipio de la costa vizcaína, Mundaka. Allí disfruta también de los veranos.

De su infancia guarda muchos y muy felices recuerdos. De pequeño, entre los 5 y los 7 años, iba con regularidad a Barcelona a consultas médicas; pero el viaje al médico se convertía en una divertida excursión pues aprovechaban para visitar el zoo, el Tibidabo, la costa… ¡Así daba gusto ir al médico! Aprendió a nadar solo en las playas de Laida y Elantxobe, como muchos niños y niñas en aquella época. Hoy en día sigue disfrutando del mar sin asustarse de las frías aguas del Cantábrico. También recuerda los veranos en Arteaga, en el caserío familiar, y los ratos compartidos con su aita en el txoko del pueblo. Eran su momento, padre e hijo; y solo suyo. Iba también a las colonias de la asociación Gorabide, vacaciones compartidas con amigos y amigas del club de tiempo libre en Huesca, Navarra, etc.

Nos cuenta que le encantaba ir al colegio,-me gustaba aprender cosas nuevas, tuve buenos profesores como Patricio, Carlos, Luisa Iturriaga, Conchi…- recuerda Jontxu. Primero asistió al Colegio de Burtzeña y posteriormente al Colegio Ola, un centro de educación especial en Sondika, pionero en aquel momento. Allí compartió aventuras con su amigo del alma, Pedro. Sus respectivas madres ya se conocían también desde la infancia. Pedro y yo nos queremos mucho desde siempre –recalca para que no nos quede ninguna duda del privilegiado papel que la amistad verdadera juega en su vida.

Jontxu tiene dos pasiones confesables: la música y los viajes. Siempre ha estado rodeado de instrumentos musicales; guitarra, teclado, trompeta. Actualmente sigue tomado clases de guitarra. Le gusta el rock and roll, la música latina y las rancheras. También canta, –sé cantar en inglés y en euskera– añade. Y para que no quede rastro de duda, entona una canción tradicional vasca. En honor a la verdad, cantar no parece su principal destreza; pero eso es lo de menos.

Con respecto a su afición a viajar, baste decir que ha visitado Cuba (2007), siguiendo los avatares de un tío paterno,- Juan José Badiola Gabicagogeascoa, un cura que partió a Santiago de Cuba en los años 20 del pasado siglo y donde ejerció como párroco durante mucho tiempo -nos informa la hermana de Jontxu. También ha viajado a Marruecos (2009), Portugal (2010), Italia (2013) y Estados Unidos (2015). Su próximo viaje será a Holanda. Siempre viaja con su hermana Jasone y amigas, –las niñas– dice él mismo. Su ilusión por cumplir es viajar a Australia. Todo apunta a que Jontxu será capaz de movilizar todos sus resortes para lograrlo. Es lo que tiene ser un hombre con unas ganas locas de vivir disfrutando con la gente que quiere.

Reportaje elaborado por la redacción de la revista