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Buenas Prácticas

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Experiencia de surf en Bakio

R. Ibáñez es coordinadora de Ocio y Tiempo Libre de la Fundación Síndrome de Down del País Vasco
rebecaipz@downpv.org

 

La colaboración entre entidades de diversa naturaleza como motor generador de buenas prácticas en la comunidad

Son ya numerosas las experiencias de buenas prácticas que se han descrito en esta sección y que surgen como resultado de un feliz encuentro entre entidades de diversa naturaleza y propósito. Este es el caso de la experiencia de surf en Bakio, una colaboración entre la Fundación Síndrome de Down y otras Discapacidades Intelectuales del País Vasco y la Asociación de Surfistas de Bakio.
La Fundación Síndrome de Down y otras Discapacidades Intelectuales del País Vasco (www.downpv.org) es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 1990 por padres y madres de personas con síndrome de Down. Su misión es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, ofreciendo programas de apoyo de calidad que partan de sus necesidades y las de sus familias, y que favorezcan su plena inclusión y participación social como ciudadanos de pleno derecho. Esta misión se concreta en programas muy diversos que abracan desde el nacimiento hasta la edad adulta.
Partiendo de esta base, desde el área de Ocio y Tiempo Libre de la Fundación uno de los objetivos fundamentales y prioritarios es que todas las personas usuarias de la entidad que así lo deseen, participen en actividades de ocio comunitarias y disfruten de su tiempo libre. Para ello se cuenta con un gran número de programas que nos ayudan a mantener viva esta realidad.
La sede de la Fundación se encuentra emplazada en Bilbao, ciudad muy próxima a la costa vizcaína, por lo que su ubicación ofrece muchas posibilidades y alternativas de ocio.
Por su parte, la Asociación de Surfistas de Bakio (BST), entidad sin ánimo de lucro, fue fundada en 1992 con el objetivo principal de la defensa de las olas y la promoción del surfing.

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El surf, un deporte al alcance de todos

La experiencia que se describe a continuación tiene lugar en Bakio, precioso municipio costero, conocido por los surferos locales y no tan locales. Su playa es famosa por sus olas y en ella acontecen importantes competiciones de surf. Como se indicó anteriormente, esta experiencia se lleva a cabo gracias a la colaboración de entidades que aúnan sus esfuerzos para crear un espacio de encuentro inclusivo en la comunidad, con las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales como protagonistas.

Tras experiencias previas con este deporte, el 13 de septiembre de 2014, se lleva a cabo “Una experiencia de Surf en Bakio”. Junto con personas voluntarias de la Asociación de Surfistas de Bakio y otros tantos de la propia entidad, 26 personas usuarias de la Fundación, de muy diversas edades, pudieron pasar un espléndido día disfrutando de uno de los deportes más atractivos del verano.

Un sábado al uso en el que la playa de Bakio estaba repleta, todos los participantes se hicieron un hueco para formar parte de ese paisaje veraniego y de esa actividad deportiva. Algunos medios de comunicación se hicieron eco de esta actividad, tanto en prensa local como en algunas cadenas televisivas (www.eitb.com/es/videos/detalle/213727/clases-surf-ninos-sindrome-down-bakio/)

Así, mientras muchas personas disfrutaban del día paseando por la playa o tomando el sol, también podían observar como personas con discapacidad interesadas en este deporte se ponían a ello para practicarlo. María, Urtzi, Mikel fueron algunos de los que se animaron a ponerse el traje de neopreno y coger con decisión la tabla de surf dándolo todo. Algunos ya repetían la experiencia, para otros era su bautismo de surf. ¡Quizás de esta experiencia pueda surgir algún futuro surfero/a!

Podríamos extendernos en las cuestiones técnicas de la práctica del surf, así como en los amplios beneficios que como cualquier práctica deportiva puede tener para las personas con discapacidad intelectual. Pero lo que interesa resaltar es la vivencia que los participantes tuvieron durante el desarrollo de esta actividad. La jornada comenzó con una fase de conocimiento entre los voluntarios/as de la escuela y los participantes de la Fundación, una primera toma de contacto en “arena” del propio deporte para adquirir unas nociones básicas y destrezas mínimas,  y una posterior puesta en práctica en el agua.

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Las personas con discapacidad intelectual participantes cuentan su experiencia de primera mano. En sus relatos y explicaciones, dadas de manera natural y sencilla, es posible leer algunas de las claves importantes que están presentes en las experiencias de ocio que resultan buenas prácticas; esto es, que se evidencian como oportunidades de disfrute, de relación, de inclusión, de aprendizaje, de sorpresa, de reto, de superación, etc.

María O. relata su aprendizaje explicando que “primero me tumbé en la tabla, tenía que hacer como si nadara y cuando viene la ola hay que levantarse; aunque al principio me caí”. Cuando le preguntan que es lo qué más le gustó del día, María O. lo tiene claro y contesta con decisión “aprender el surf y estar con mis mejores amigas”. Probablemente, María pone de relieve en sus comentarios algunos de los aspectos importantes que hacen de las actividades de ocio experiencias significativas para la persona, esto es, actividades novedosas y atractivas que permitan experimentar nuevas habilidades y aprender nuevas competencias y realizarlas con aquellos cuya compañía nos agrada.

Mikel, por su parte, explica que “fuimos en autobús a Bakio, nos presentaron a los profesionales del surf y nos dieron unas camisetas de estas pegadas, pero como yo ya tenía, pues me puse la mía. Primero hicimos ejercicios con la tabla en la playa, hicimos un montoncito de arena y pusimos la tabla encima para ver nuestro equilibrio”. Mikel también tiene claro que había sido una actividad muy divertida y estaba seguro de querer repetir la experiencia si tuviera la oportunidad. He aquí otra clave importante en la realización de actividades de ocio; aquello con lo que disfrutamos y de lo que conservamos un grato recuerdo puedo ser la base de una nueva afición o hobby, una actividad nueva en la que implicarse y con la que comprometerse.

María, otra participante, explica su experiencia contando que “nos pusimos por grupos en la playa y nos dieron una tabla. Lo primero que hicimos fue estirar los músculos”. Al preguntarle qué es lo que había aprendido al realizar esta actividad ella explica que “pensaba que era un deporte fácil pero me pareció un poco complicado” aun así comenta que se lo paso genial ese día. Efectivamente, actividades que puedan suponer un reto, con una cierta dosis de dificultad, movilizan nuestros recursos personales y nos animan a probarnos a nosotros mismos en situaciones desconocidas hasta ese momento.

En este mismo sentido, Urtzi cuenta que “aprendimos en la arena, los pies en la tabla, agachado y con los brazos estirados”, “lo que mas me gustó fue ponerme de pie, las dos primeras veces lo hice tumbado, la tercera vez de rodillas y a la cuarta me puse de pie. Todos me dijeron que muy bien”. Y he aquí otra clave importante para todas las personas: poder acometer actividades que, además de divertidas y placenteras, nos reporten una cierta dosis de reconocimiento positivo, tanto personal como de aquellos que nos rodean.

Así, pues, esta feliz experiencia veraniega demuestra que surfear, como otras actividades deportivas y de ocio, son la disculpa perfecta para poder contar a los amigos y conocidos: “sí, yo hice surf en Bakio, fue muy emocionante”. No todas las personas podremos decir lo mismo…