Proyecto
Realidad Virtual
Alejandro San Juan Ramírez
Técnico Superior en Integración Social, Centro Ocupacional de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, Santander, España.
Introducción (Diana Cabezas, Down21)
De acuerdo con la RAE, la Realidad Virtual (RV) es “la representación de escenas o imágenes de objetos, producida por un sistema informático, que da la sensación de su existencia real”.
La aplicación de la RV como metodología de intervención con población infantil, joven y adulta con síndrome de Down ya es una realidad –valga la redundancia- destinada a fines muy diversos: estimulación cognitiva, terapia del habla y lenguaje, habilidades motoras, competencias sociales, manejo de ansiedad, experiencias lúdicas, incluso competencias laborales. Desde hace algún tiempo, se van divulgando experiencias exitosas sobre la aplicación de esta tecnología prometedora.
En concreto, la RV inmersiva requiere del uso de unas gafas virtuales a través de las cuales la persona queda aislada de su entorno y se sumerge en otra realidad envolvente amplificándose las sensaciones y percepciones virtuales multisensoriales. En ocasiones, se acompaña del uso de otros dispositivos complementarios como guantes, cascos y mandos.
No obstante, como toda metodología innovadora, conviene indagar la correcta aplicación de la misma adoptando las precauciones necesarias para que realmente sea una experiencia gratificante y positiva para las personas participantes. Se deben considerar algunas contraindicaciones en su uso tales como la existencia de ciertos problemas de salud, sensibilidad a la sobre-estimulación, problemas de equilibrio, epilepsia, desórdenes alucinatorios, entre otras. Es fundamental valorar a cada persona tanto en sus características físico-psicológicas como en su interés y disfrute con la experiencia. La RV inmersiva puede resultar abrumadora o poco agradable para algunas personas, con o sin discapacidad intelectual. En estos casos, la RV no inmersiva puede ser una alternativa adecuada pues se reduce la intensidad de la estimulación y sensación de aislamiento del entorno real.
Texto del autor
La experiencia llevada a cabo en el Centro Ocupacional de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria que se describe a continuación es un ejemplo de los aspectos beneficiosos que esta tecnología innovadora puede suponer para las personas adultas con síndrome de Down. La aplicación de la realidad virtual inmersiva ha demostrado ser un elemento motivador con evidente impacto en resultados personales tales como una mayor implicación en la realización de actividad física, mayores contactos sociales entre los participantes, entre otros.
La sociedad avanza a ritmos vertiginosos, de manera que casi con cada generación nueva queda desactualizada la anterior. Crecemos rodeados de juguetes de madera, peonzas, tamagochis y cuando alcanzamos la edad adulta, la realidad es otra sin haber tenido tiempo para asimilarla. Es por eso que cobra vital importancia el mantenerse siempre actualizado.

En el año 2020 surgió la covid-19 y con ello una pandemia que paralizó el mundo. Esta gran catástrofe nos obligó a reinventarnos, a probar nuevas maneras de enseñar, a aprender desde casa; abriéndose paso la era del teletrabajo y las videollamadas. La imposibilidad de asistir a lugares físicos hizo que toda forma de enseñanza cambiase. Todo este contexto también propició que las nuevas tecnologías entrasen en las aulas. Ahora puedes encontrarte unas gafas de RV en algunas clases, vídeos 360º, tablets, etc. La verdad es que las cosas en sí mismas no son buenas ni malas, lo importante es el uso que se las dé. En el aula uno debe de tener una maleta con un buen número de recursos y herramientas para poder favorecer el aprendizaje de los alumnos, ya sea por las características del contenido o por las características del alumnado. En este sentido la RV se presenta como una oportunidad de abordar las cosas desde un punto de vista diferente. En educación especial se adaptan materiales a niveles insospechados y personalizados para cada persona. Es casi imposible agrupar todas las adaptaciones que hacen estos profesores para cada uno de sus alumnos y mucho menos agrupar las actividades que se hacen en las diferentes asociaciones, fundaciones o centros de EE; pero sí hay algo que podemos sacar en común, las personas con discapacidad intelectual tienen una gran capacidad de aprender imitando, observando. De hecho, casi todo su aprendizaje social se basa en el modelado, imitando a sus padres, a sus profesores, a sus hermanos o a sus amigos. Dicho esto, la RV puede ofrecernos un aprendizaje diferente que sume y haga aún más grande este banco de recursos.
Este es un proyecto que intenta seguir una línea diferente a la enseñanza tradicional dentro de la discapacidad intelectual, y más concretamente en el mundo del Síndrome de Down. Durante el curso 2022-2023 se realizaron actividades relacionadas con las gafas de realidad virtual, de manera grupal e individual. Equipados con una cámara 360º (marca y modelo: “Insta360 One X2”) los profesionales del centro ocupacional de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria grabaron varios vídeos en los que se podían ver: dos amigos que se encontraban y se saludaban, varios amigos que quedaban en una cafetería, cómo subir y comportarse en el autobús, cómo cruzar un paso de peatones. Junto a estos vídeos se prepararon fichas en papel como actividades complementarias. Las características del recurso hicieron que trabajar en grupo fuese algo difícil y se decidió trabajar de manera individual. La aplicación de este programa no se estructuró en el tiempo, ni llevaba incorporado unos objetivos concretos ya que se planteó como una aproximación a esta tecnología.
En octubre de este año se decidió retomarlo. Para ello se necesitaba planificarlo en el tiempo y plantear unos objetivos generales. El programa se ha estructurado en seis sesiones. Cada sesión contiene unas actividades con contenidos diferentes: Introducción a la realidad virtual, una mascota virtual, ejercicio físico mediante la realidad virtual, visionado de vídeos 360º, realidad mixta y el uso de mi propio cuerpo como elemento que interactúa con la realidad virtual (sin controladores).
Las sesiones se han realizado los martes a partir de las diez de la mañana con una duración de ochenta minutos (10:00-11:20). Siempre que ha sido posible se han desarrollado en la misma sala, un espacio rectangular de aproximadamente 6 metros de largo por 5 metros de ancho equipado con 8 sillas rígidas y dos mesas rectangulares abatibles.
En cuanto a la distribución de los tiempos dentro de cada sesión, se han estructurado en una fase de presentación y actividades sobre la sesión en formato papel, una parte práctica de utilización de las gafas Oculus Quest 2 / Meta Quest 2 y finalmente una valoración de la sesión tanto de contenido como emocional de las participantes. Dependiendo de la actividad ha podido variar el orden de las actividades. Durante las sesiones se hicieron fotos y vídeos para recoger algunos momentos de las sesiones y poder hacer un libro de recuerdo para cada participante.
El programa ha durado seis semanas y podemos decir que ha sido todo un éxito. Las participantes se han mostrado muy motivadas con la actividad durante todas las sesiones. Acudían con ganas, preguntaban por las próximas sesiones, hacían comentarios de sus clases de realidad virtual, etc. También han experimentado un acercamiento entre sí a raíz del programa. Existen muchas cosas positivas que nos ha dado el programa, como por ejemplo que ambas participantes no eran muy tendentes a realizar ejercicio físico y durante la sesión en la que se trabajaba este aspecto ambas pidieron hacer más, mostrándose muy participativas. Si bien es cierto que esta herramienta tiene muchos beneficios, también es cierto que requiere de cierto nivel de destreza con las tecnologías. Ambas alumnas han seguido muy bien las instrucciones que se les daba, pero estos dispositivos captan tanto la atención que se hace necesario el uso de un espacio que minimice distracciones, de esa manera les ayudamos a ser capaces de escuchar al profesor y seguir las indicaciones. Por lo tanto es una herramienta útil que necesita cierto nivel cognitivo para su correcto uso y su total aprovechamiento. Quizá con ayuda de soporte y aplicaciones adaptados para cubrir estas necesidades puedan participar más alumnos.
En resumen, nuestra experiencia ha sido muy positiva y seguiremos formándonos en esta herramienta además de darle continuidad al programa con otros alumnos. Las conclusiones que se han podido sacar han sido que las gafas de RV resultan ser un elemento motivador de gran importancia, convirtiéndose en un motor de aprendizaje; se requiere de cierta habilidad tecnológica; se aprende de una manera más experiencial, siendo testigos en primera persona de los contenidos a trabajar; se propicia un aprendizaje más significativo, asociando a los contenidos una experiencia, una vivencia o unas emociones que hacen que todo lo trabajado tenga más sentido y se recuerde mejor; se deduce que lo aprendido resulta más fácil de generalizar y transferir a la vida cotidiana; y contribuye a aumentar la flexibilidad mental, puesto que trabajar de maneras diferentes elimina el encorsetamiento en un recurso, un método o un entorno.
A raíz de este proyecto, hemos contactado con el departamento de español y portugués de la Universidad de Northwestern en Illinois, Estados Unidos con el objetivo de realizar una colaboración entre las dos entidades. Dado que en este departamento han incorporado la realidad virtual en sus clases de español, es una oportunidad para que tanto la Universidad como la Fundación podamos aprender muchas cosas los unos de los otros.
Nota. Artículo originalmente publicado en: Revista Síndrome de Down 41(1), marzo 2024.