Testimonio de Vida

Respeto, Cariño y Rivales en el agua

Mi vida

 

Respeto, Cariño y Rivales en el agua
Beatriz Gómez-Jordana

 

Es el Campeonato de España de Natación 2026 para jóvenes y adultos con discapacidad intelectual, que se ha celebrado recientemente en Vitoria.

Tres años separan a Camino (31) de Beatriz (28): 3 años solo y 20 de rivalidad en el agua y en el deporte. En el cariño y respeto que se tienen mutuamente, nada ha cambiado en estos 20 años y sus respectivas fidelidades están al margen de toda duda.

¿Son especiales? Rotundamente, sí. ¿Son diferentes al resto de nosotros? También. ¿Son mejores? A veces dudo en aseverar mi respuesta porque me puede el amor que siento por todos los que son de su condición. Lo que sí puedo afirmar es que poseen una personalidad atenta y en guardia a las reacciones y conductas de quienes son los “normales”, y su sensibilidad es un control a distancia de quienes no están relajados y naturales a su lado.

Entre ellos, la solidaridad corre por las venas como una impronta de su ADN. Cuando alguno triunfa todo es algarabía y felicidad, abrazos, choque de manos y señales propias. Cuando uno de ellos fracasa, un remolino de abrazos y ánimos se adhiere a la piel del derrotado quien, a través sus propias lágrimas, ve el apoyo al que es sometido por sus compañeros hasta lograr ponerlo en pie y prepararlo para la próxima prueba.

Esos comportamientos yo no los veo habitualmente entre la población “normal”, qué queréis que os diga…. Ellos demuestran lealtad en la competencia justa y en una rivalidad sana que les impulsa al crecimiento personal y a respetarse entre ellos y a sí mismos. Desafortunadamente, no puedo asegurar lo mismo del resto de la población general.

Durante esta semana del Campeonato de España de Natación, todos los que fuimos ― sus tutores, sus familiares y amigos― hemos vuelto a aprender y a retener su idiosincrasia y su identidad. Y hemos vuelto a confirmar la realidad de que la constancia en la educación y la personalidad de nuestros hijos/as es una virtud que convierte el esfuerzo diario en un pequeño o gran éxito; un avanzar paso a paso que transforma los hábitos pequeños en logros significativos a largo plazo.

Cada año que asisto a ver a mi hija, a sus compañeros de equipo, a todos los participantes y, especialmente, a sus entrenadores, regreso a Madrid como si hubiera hecho un retiro espiritual de 4 días o viniera de un estado de resiliencia monitorizado.

En un mundo como el que vivimos hoy, donde todo parece ser inmediato, fotografiado, lúdico a ser posible, ligero y superficial, vano y un tanto frívolo, lo normal es que pegues un serio frenazo cuando la realidad de lo diferente se levanta ante tus ojos. Daos una oportunidad, poneos a ralentí y abrid la mente y la mirada para ver esa “diferencia” en toda su magnitud. Es muy probable que aprendáis detalles de vosotros mismos, que descubráis comportamientos y raíces de vuestra propia infancia, que habían quedado ocultos, enterrados en la vorágine que actualmente vivimos.