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Los alumnos de enlace del Programa DEMOS: un puente para la inclusión en la Universidad

Cátedra de Familia y Discapacidad: Fundación Repsol-Down Madrid. Universidad Pontificia Comillas. Madrid.

Noemí García Sanjuan y Ana Berástegui Pedro-Viejo
ngarcia@comillas.edu   a.berastegui@comillas.edu

Resumen

En el año 2012 la Universidad Pontificia Comillas puso en marcha el Programa DEMOS, un programa de formación para el empleo e inclusión universitaria de jóvenes con discapacidad intelectual. El programa DEMOS es una formación especial que se desarrolla en un entorno ordinario, como es la universidad. Así, se abren las puertas a jóvenes que tradicionalmente han tenido restringido el acceso a este contexto, donde se producen importantes aprendizajes más allá de lo académico. Para materializar y facilitar la dimensión inclusiva del programa DEMOS, se ha implementado la figura del alumno de enlace. Son alumnos de diversos grados y postgrados de la universidad que se convierten en apoyos naturales y enlaces con el resto de la comunidad universitaria. Después de seis cursos académicos de recorrido, podemos considerar que la figura del alumno de enlace ha facilitado en buena medida la inclusión de los jóvenes con discapacidad intelectual en la universidad. Sin embargo, a través de ello se ha materializado otro de los principios del programa DEMOS: ser una formación para la universidad. Los alumnos de los grados o postgrados de la  Universidad P. Comillas viven una experiencia que sin duda contribuye a configurar sociedades más inclusivas, en las que las personas con discapacidad intelectual tendrán cada vez una mayor presencia en todos los ámbitos.

Abstract

In 2012 the Pontifical Comillas University started the DEMOS Program, a training program for the employment and university inclusion of young people with intellectual disabilities. The DEMOS program is a special training program that takes place in an ordinary environment, such as the university. Thus, the doors are opened to young people who have traditionally had restricted access to this context, where important learning takes place beyond academia. To materialize and facilitate the inclusive dimension of the DEMOS program, the figure of the liaison student was implemented. These are students of different graduate and postgraduate degrees at the university that become natural supports and links with the rest of the university community. After six academic courses, we can acknowledge that the figure of the liaison student has greatly facilitated the inclusion of young people with intellectual disabilities in the university. In addition, another of the DEMOS program’s principles has been reinforced: to be a training for the university. Pontifical Comillas University students are living an experience that undoubtedly contributes to shaping more inclusive societies in which people with intellectual disabilities will have an increasing presence in all areas.

El programa DEMOS es un proyecto de formación para el empleo e inclusión universitaria para jóvenes con discapacidad intelectual que se desarrolla en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, en colaboración con la Fundación Síndrome de Down de Madrid y la Fundación Repsol. Hemos tenido la oportunidad de explicar este proyecto en profundidad en otras ocasiones (Berástegui et al., 2016; García-Sanjuán y Berástegui, 2017) por lo que en esta ocasión, nos detendremos en la dimensión de inclusión en la Universidad y en una de sus principales herramientas, el programa de alumnos de enlace.

En la tensión dinámica que existe entre educación especial y educación ordinaria en los programas de formación postobligatoria para personas con discapacidad intelectual (Cabezas y Florez, 2015), el programa DEMOS ha optado por ofrecer un programa especial, con una titulación propia diseñada para un aula de alumnos con discapacidad intelectual (Técnico Auxiliar en entornos profesionales) pero en un entorno ordinario que se ofrece como espacio de interacción, de formación integral y de relación.

El entorno universitario ofrece algunas ventajas como espacio de formación para los jóvenes con discapacidad intelectual. En primer lugar, es el lugar donde están más de la mitad de los jóvenes de su edad con lo que es, en cierta medida, una experiencia “normativa” en determinados grupos sociales. En este sentido, estudiar en la universidad se convierte, no tanto en un programa de estudios como en una etapa evolutiva que configura el espacio central de transición a la vida adulta para los jóvenes en espacios urbanos. Sin embargo, a pesar de ser una experiencia cuasinormativa, había sido vedada a las personas con discapacidad intelectual, a pesar de los enormes esfuerzos que se han hecho en las últimas décadas por adaptar los espacios universitarios a jóvenes con otros tipos de discapacidades (Izuzquiza, 2012). Abrir las puertas de la Universidad a las personas con discapacidad es, de alguna manera, abrirles las puertas de una etapa evolutiva.

En este sentido, la universidad es también un espacio de formación integral. No se trata sólo de aprender un oficio sino de conocerse mejor a uno mismo, el mundo que le rodea y cómo funciona y la diversidad del mundo. La posibilidad de combinar el profesorado especialista en educación especial y el profesorado universitario especialista en alguna de las materias permite alternar estas dos visiones de los estudios Demos. Por otro lado, uno los rasgos distintivos de la Universidad P. Comillas es la apuesta por una formación integral y de orientación humanista para todos sus alumnos. Así, la formación cultural tiene un peso y un espacio reconocido como fuente, no solo de conocimientos, sino también de adquisición de importantes habilidades y aptitudes.  Y es que, en la Cátedra de Familia y Discapacidad: Fundación Repsol-Down Madrid, estamos persuadidos de que las personas con discapacidad intelectual tienen, como todos nosotros, necesidad no solo de “adiestramiento laboral” sino de construcción personal en el marco cultural que les ha tocados vivir. Por eso nuestro programa, aunque orientado mayoritariamente a aquéllos que aspiran a encontrar un empleo en contextos ordinarios, no se limita a éstos y considera que las experiencias de aprendizaje son útiles también para los que se orientarán hacia entornos ocupacionales más protegidos.

Pero incluso desde el punto de vista de la preparación inmediata para un posible empleo ordinario, el entorno universitario se configura como un entorno natural de interacción, optimizando el perfil de empleabilidad de nuestros jóvenes. Aquellos que estudian en programas que se desarrollan en centros específicos para personas con discapacidad, tienen limitadas las experiencias de aprendizaje que se derivan del uso de los espacios comunes: la cafetería, los pasillos, reprografía. Sin embargo, estudiar en la universidad da la oportunidad de entrenar el uso de los espacios ordinarios y comunitarios desde una perspectiva de ciudadanía, de mirarse en el espejo de los otros y descubrir semejanzas y diferencias. La manera de andar, de vestirse, de hablar, se construye en interacción con sus compañeros de generación.

Por último, en nuestro sistema educativo es evidente la progresiva invisibilización del colectivo de personas con discapacidad intelectual para los jóvenes que no la tienen. Compartir los espacios también permite formar en la diversidad al resto del alumnado, impactando en la cultura de integración del resto de los universitarios con los que comparten espacios

Estos beneficios se derivan del mero hecho de estar en el Campus Universitario y, sin embargo, en nuestro programa quisimos ir más allá, buscando el modo de promover experiencias reales y estables de interacción, intercambio y relación entre los alumnos DEMOS y el resto de alumnos de la Comunidad Universitaria. Para ello, diseñamos el programa de alumnos de enlace.

Fundamentación

El programa de Alumnos de Enlace nació con el objetivo de pasar de la integración a la inclusión de los alumnos con discapacidad intelectual a través de la interacción con alumnos concretos de los diversos grados y postgrados, que pasaban a ser apoyos naturales y figuras de enlace con el resto de la comunidad universitaria.

La Universidad Pontificia Comillas contaba ya con una figura similar para aquellos alumnos procedentes de los programas de intercambio, a los que se les asignaba un enlace con el fin de tener un apoyo en su proceso de llegada a un nuevo campus en un país y ciudad desconocidos, generalmente. Conocedores del buen funcionamiento de esta iniciativa a lo largo de los años, consideramos que la adaptación a las características del Programa DEMOS ayudaría a la creación de un espacio necesario de colaboración y encuentro de todos los alumnos como punto de partida para la inclusión de los alumnos con discapacidad intelectual de una manera natural dentro de la universidad.

La importancia a los apoyos naturales en la intervención con personas con discapacidad intelectual cada vez es mayor (Schalock et al., 2006). De hecho, uno de los retos más importantes de la inserción comunitaria de los adultos con discapacidad intelectual tiene que ver con la necesidad no sólo de detectar los apoyos naturales sino de generarlos en el caso de que estos no existan o se hayan debilitado. Especial desarrollo ha tenido esta figura en la integración laboral de las personas con discapacidad intelectual en empresas ordinarias (Becerraet al., 2012). Sin embargo, la aplicación de estos principios a la integración en contextos educativos, con iniciativas como el uso de “círculos de amigos” para conectar a los  estudiantes con discapacidad en la escuela y desarrollar un mejor sentido de comunidad en todos, a pesar de que hace años que se proponen (Sánchez, 1996), todavía no son tan frecuentes.

Pero para poder generar esta figura del apoyo natural, considerábamos que era importante compartir no sólo el espacio sino compartir una actividad, que pudiera ser accesible y formativa para jóvenes con y sin discapacidad y que ofreciera el espacio de interacción sobre el que construir una relación de compañerismo.  Para ello nos apoyamos en la importante oferta cultural de la que disponen todos los alumnos de Comillas, y a la que pueden acudir sin entrar en conflicto con los horarios del resto de asignaturas. Durante el proceso de creación del plan de estudios del Programa DEMOS se consideró oportuna la integración de la formación cultural como parte del currículo obligatorio, convirtiéndose en el espacio de encuentro y contacto inicial de alumnos de grado o postgrado con quienes cursan el programa DEMOS.

Objetivos

Los objetivos específicos del programa de alumnos de enlace son:

  1. Facilitar el contacto mutuo entre alumnos DEMOS y alumnos enlace, mediante la interacción participativa en el programa DEMOS
  2. Impulsar la formación integral y el desarrollo de habilidades sociales y de convivencia en la diversidad en alumnos DEMOS y alumnos enlace.
  3. Facilitar, a través de la mediación de los alumnos de enlace, el contacto natural entre los alumnos DEMOS y la comunidad universitaria.
  4. Desarrollar en los alumnos de ENLACE una imagen realista de las personas con discapacidad intelectual, gracias a la formación y al contacto cotidiano.

Desarrollo del programa

  1. Reclutamiento

 Al inicio de cada curso académico, se convoca una reunión informativa orientada a los alumnos de los grados y posgrados de la universidad, en la que se informa sobre el programa y se les invita a postularse para ser alumno de enlace.

El compromiso que se pide a los alumnos de enlace se alarga durante un curso académico e implica servir de apoyo natural a un alumno concreto del programa DEMOS, asignado por la coordinadora del programa. Este apoyo se concreta en tres acciones concretas

  • Acudir de manera regular a una actividad cultural que comparte con su alumno DEMOS, y que son organizadas por el profesorado de manera cooperativa para que todos puedan participar en igualdad de condiciones.
  • Mantener un contacto informal a lo largo de la semana con el alumno que le ha sido asignado como pareja de enlace, en la cafetería o cualquier otro espacio fuera o dentro del campus, transporte, etc.
  • Acudir a las dos sesiones de formación impartidas por los profesionales de la Cátedra en colaboración con el Servicio para el Compromiso Solidario y la Cooperación al Desarrollo de la universidad.
  1. Emparejamiento

Una vez recibidas las solicitudes para ser alumno de enlace, la coordinadora diseña las parejas, asignando a cada alumno DEMOS un alumno de enlace, con el que compartan la afinidad por la actividad cultural (que es seleccionada por ambos en función de un ranking de preferencias). Las actividades culturales han ido variando en su diseño a lo largo de los cursos pero suelen estar asociadas a las artes escénicas (teatro, cortos), artes gráficas (pintura, dibujo, fotografía…) y música (combo musical, coro, percusión, guitarra…).

  1. Formación y Seguimiento

Se imparten dos sesiones anuales de formación en las que se ofrece a los alumnos de enlace información básica sobre la discapacidad intelectual y se solucionan dudas que hayan podido ir surgiendo en su contacto cotidiano.

En la primera sesión se abordan aspectos como la definición actual de la discapacidad intelectual, el ciclo vital para estas personas los objetivos con los que se trabaja para mejorar su calidad de vida. También se trabajará sobre lo que significa tener una D.I. para conseguir un mejor conocimiento de las personas con las que estarán en contacto directo.

En la segunda sesión se trabajan conceptos como la autodeterminación, vida adulta e inserción laboral. Para una mayor concienciación se les mostrará el ejemplo de dos personas en su puesto de trabajo.

A lo largo de todo el curso, los alumnos de enlace cuentan con el apoyo de los profesionales de la Cátedra en cuestiones de formación, orientación y acompañamiento. Los encuentros e intercambios entre los alumnos de enlace y la figura de coordinación de la Cátedra son regulares. Por otra parte, en las sesiones de tutoría también se chequea regularmente el bienestar de los alumnos DEMOS con sus alumnos de enlace y el buen desarrollo del programa.

  1. Acreditación

Al finalizar el curso académico, y si han cumplido con todos los requisitos del programa, el enlace de integración que así lo solicite, recibirá una acreditación de la realización de cien horas de prácticas extracurriculares, expedida por parte de la Cátedra de Familia y Discapacidad: Fundación Repsol-Down Madrid. Esta participación también cuenta con un reconocimiento oficial en forma de 6 créditos ECTS, que podrán aplicar en algunas asignaturas durante la carrera o mediante los que recibirán un suplemento europeo al título de grado correspondiente. Para ello, y de forma adicional, habrán de elaborar un Diario de Integración en el que reflejarán la experiencia junto a una reflexión sobre lo que esto ha implicado en su proceso de formación universitaria.

  1. El rol del alumno de enlace

Una de las cuestiones que puede suscitar cierta ambigüedad es cuál es el rol que tiene que desarrollar el alumno de enlace ¿es un asistente? ¿un voluntario? ¿un compañero? ¿un amigo?; la dificultad para establecer los límites entre estas figuras, la paradoja de la construcción “artificial” o programada de un apoyo natural; la posibilidad de recibir un reconocimiento en créditos de la tarea desarrollada y las expectativas de unos y otros pueden generar dificultades a la hora de responder a las expectativas del programa. Por ello, en la sesión informativa tratamos de dejar este punto muy claro, marcando lo que esperamos y no esperamos de los alumnos de enlace.

Las cuestiones  que esperamos son:

♦ Que sean cercanos, cordiales y amables en el trato
♦ Que sean responsables y constantes en las tareas
♦ Que sean respetuosos con la persona con discapacidad y su autonomía
♦ Que estén abiertos a la experiencia de la diversidad y al aprendizaje

Por el contrario, lo que no se espera de ellos es:

♦ Que asuman tareas que el alumno pueda realizar por sí mismo
♦ Que sobreprotejan al alumno o tomen decisiones por él
♦ Que se sientan obligados a entrar en una relación de mayor intimidad

Si bien las dos primeras cuestiones son aspectos  que se espera que no ocurran, en el caso de tener una relación de amistad o más estrecha que una relación de cordialidad y compañerismo, es algo que no se puede forzar aunque será bienvenida en el caso de que surja.

Los alumnos de enlace del Programa DEMOS: un puente para la inclusión en la Universidad

Resultados e impacto del programa

Después de casi 6 años de trabajo con esta metodología podemos decir que los resultados han sido muy positivos y que el programa de alumnos de enlace contribuye potenciando muchos de los aprendizajes que se buscan en el programa DEMOS.

Hasta el momento siempre hemos tenido candidatos suficientes para cubrir todas las plazas de alumnos de enlace y han sido varios los años que hemos tenido que dejar candidatos fuera de los emparejamientos por exceso de demanda.

En la evaluación final que hacen los alumnos DEMOS de su curso universitario, la relación con los alumnos de enlace forma parte de las experiencias valoradas más positivamente para la mayoría de ellos, que la valoran como muy buena o excelente. Para algunos, su alumno de enlace ha sido la única persona sin discapacidad intelectual sienten que pueden considerar un amigo. Algunos testimonios recogidos de estas sesiones de evaluación son:

Lo que más me gusta de la universidad es el descanso y  lo del alumno enlace porque cuando estoy en el descanso siento que tengo más libertad tengo más espacios de sitios y también me gusta estar con el alumno enlace porque me ha parecido muy maja y me siento como uno más y me siento con confianza porque  me acepta por la discapacidad que tengo” (alumna educademos, 2014).

Me gusta haber tenido la oportunidad de haber venido a la universidad, de conocer gente sin discapacidad intelectual, de relacionarme con gente sin discapacidad intelectual, de coincidir con ellas en las actividades culturales, y en las actividades deportivas. Me gusta porque aprendo cosas de ellas, porque me siento a gusto el poder charlar con ellas y poderme relacionarme con ellas, el tener un día de la semana que coincida con ellas” (alumno tecnodemos 2012).

Mi enlace es estupenda porque te ayudan mucho es un relación muy buena y aprendo de los demás compañeros y conocer a gente nueva. Y me gusta mucho aprender de los demás y de los enlaces” (alumna educademos, 2016).

De entre las dificultades señaladas por los alumnos DEMOS en su relación con los alumnos de enlace, las que se han repetido en más ocasiones son el descenso en la frecuencia del contacto en épocas de exámenes o de prácticas externas, la diferencia en la implicación entre unos alumnos de enlace y otros o la dificultad en la regulación de los contactos vía WhatsApp o redes sociales, por ejemplo.

Por el contrario, algunas de las consecuencias no esperadas ha sido el mantenimiento de la relación una vez acabado el curso, el mantenimiento de la misma figura de enlace durante los dos años de participación en la universidad o la ampliación de la relación con el alumno de enlace a todo su grupo de amigos, generando grupos demos-enlaces o demos-alumnos de grado que organizaban actividades espontáneas como comidas, quedadas, partidos de futbol…

Es reseñable que es muy bajo el porcentaje de alumnos de enlace que solicitan a final de curso su acreditación como alumnos de enlace. Para la mayoría de ellos, la experiencia tiene sentido por sí misma y la motivación no ha sido el logro de los créditos. Sin embargo, a través de los alumnos que han elaborado su diario de integración, podemos tomar el pulso a la capacidad formativa del programa, como espacio de sensibilización de la población universitaria hacia la integración social de los jóvenes con discapacidad intelectual.

Con el fin de profundizar en los cambios en la percepción de las personas con discapacidad, recientemente realizamos un estudio en el que preguntamos a los alumnos de enlace acerca de sus creencias.  Los resultados nos muestran cómo sólo un 20% de los enlaces había tenido relación con personas con discapacidad en su familia y solo un 40,5% de los participantes han tenido la experiencia de la educación integrada, habiendo compartido aulas con niños con discapacidad intelectual. La gran mayoría (95%) valora que su relación con la persona con discapacidad intelectual es buena o muy buena.

Con respecto a cómo perciben las capacidades generales de las personas con discapacidad intelectual, la mitad de los encuestados consideran que, con los apoyos necesarios, éstas pueden demostrar las mismas capacidades y habilidades en todos los ámbitos que las personas sin discapacidad; sin embargo, un 29% no está totalmente de acuerdo con ello.  El 64% considera que los niños con discapacidad intelectual no han de ser separados de los centros ordinarios para estudiar. Con respecto al futuro laboral, el 79% considera que las personas con discapacidad intelectual están socialmente marginadas en el empleo e identifican una clara desigualdad en relación a las oportunidades laborales entre las personas con discapacidad o sin ella (95%). A pesar de esta situación, la mayoría de los jóvenes encuestados (81%) consideran que las personas con discapacidad intelectual no tienen por qué verse orientadas exclusivamente a Centros Especiales de Empleo, sino que podrían desarrollarse profesionalmente en entornos de trabajo ordinario. Prácticamente todos los participantes (86%) se muestran en desacuerdo frente a la premisa de que todas las personas con discapacidad intelectual, al margen de sus capacidades, han de tener trabajos con instrucciones simples y fáciles.

Con respecto a su integración social, algo más de la mitad de los jóvenes (64%) percibe que, en general, la gente no se siente cómoda al tener contacto con personas con discapacidad. Cuando les preguntamos si consideran que el contacto entre personas con discapacidad intelectual facilita la integración nos encontramos que aproximadamente la mitad de los encuestados cree que sí.  Los jóvenes manifiestan que esta percepción social influye en los procesos de integración (95,3%) y que, además, no son las familias o las propias personas con discapacidad las responsables de ello (95,2%): la sociedad tiene la responsabilidad compartida de crear los espacios y de favorecer los accesos de las personas con más necesidades de apoyo, como es el caso de las personas con discapacidad intelectual. Resulta llamativo que, para casi la mitad de los encuestados, (48%) la responsabilidad es exclusivamente de la comunidad.

Finalmente, la mayoría de los jóvenes (81%) consideran que con los apoyos necesarios, estas personas pueden llevar una vida social similar al resto.

Estudios como el reflejado anteriormente nos permiten acercarnos a la percepción que tienen jóvenes universitarios que cada vez tienen más presencia y peso en diversos contextos más allá del educativo. Estos jóvenes universitarios (con o sin discapacidad) configurarán la sociedad del mañana; una sociedad integrada por personas cuyas experiencias vitales favorecerán la inclusión todos. Por un lado, los jóvenes con discapacidad intelectual habrán tenido la experiencia de la educación postobligatoria en contextos universitarios ordinarios; por otro, los jóvenes sin discapacidad habrán conocido de primera mano todas las capacidades y potencialidades de los primeros. Así, estos futuros profesionales podrán trabajar en empresas integradoras de éxito.

El programa DEMOS es un proyecto de formación para el empleo e inclusión universitaria para jóvenes con discapacidad intelectual

Conclusiones

Reconocido el programa DEMOS como educación no universitaria, consideramos importante poner en valor el hecho de que se trate de una formación en la universidad y para la universidad. Estas son dos cuestiones fundamentales y, en buena medida, claves del éxito del mismo. Poder realizar los estudios en contextos ordinarios, rodeados de otros jóvenes de la misma edad con los que compartir los espacios, favorece la adquisición de importantes aprendizajes que van mucho más allá de lo académico vinculado al aula. El proceso de maduración y de transición a la vida adulta se ve altamente favorecido por esta interacción y desenvolvimiento dentro de entornos diversos con personas de orígenes y circunstancias muy diferentes.

En la actualidad podemos afirmar que la existencia de programas formativos en entornos universitarios  para jóvenes con discapacidad intelectual como DEMOS, facilita en gran medida la adquisición de las competencias necesarias para su futura inserción en el mercado laboral. Contribuye, además, a su formación integral, permitiéndoles dar respuesta a sus intereses vocacionales y facilitándoles un espacio de autodeterminación.

Pero no son sólo los jóvenes con discapacidad intelectual los grandes beneficiados de estas iniciativas por la posibilidad de participar en entornos ordinarios. El compartir un espacio, una etapa vital tan relevante entre jóvenes con y sin discapacidad, favorece el desarrollo de habilidades y la posibilidad de cambiar su percepción y creencias gracias al contacto directo con los otros alumnos con mayores necesidades de apoyo.

También debemos reconocer el impacto que tiene la existencia del programa DEMOS para toda la comunidad universitaria. Alumnos, profesores y personal de administración o servicios se convierten en apoyos naturales a la vez que tienen la oportunidad de convivir e interactuar diariamente con alumnos con discapacidad intelectual. Esto les permite conocer de primera mano sus capacidades, aptitudes y, en definitiva, todo su potencial más allá de las necesidades de apoyo.

El programa DEMOS y, por ende, el programa de Alumnos de Enlace son innegables espacios formativos, pero a la vez favorecen la mejora de las sociedades en las que se integran. Además, iniciativas como la que presentamos, contribuyen al cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ayudando al desarrollo de todo el potencial, sentido de la dignidad y autoestima de las personas con discapacidad; también reforzando el respeto por los derechos humanos, las libertades fundamentales y la diversidad humana.

Bibliografía

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